La Comisión Europea quiere impulsar la rehabilitación energética de aquellos edificios menos eficientes

La Comisión Europea lleva semanas estudiando medidas contra el cambio climático para los países miembros de la Unión Europea. Con el fin de que estos sean más eficientes con la energía que emplean, el primer impulso fue proponer la prohibición de venta o alquiler de pisos con una calificación energética baja.

Este concepto hace referencia al índice que muestra, a través de una escala de letras, la eficiencia de una vivienda. La ‘A’ señala el máximo grado y la ‘G’ el mínimo. Es decir, Bruselas quería impedir que aquellos edificios con la letra ‘G’ no fuesen vendibles ni arrendables por consumir demasiada energía. El plan era continuar así hasta 2030. A partir de ahí, la norma se ampliaría a la letra ‘F’ y después a la letra ‘E’. Todo, con el objetivo de presionar a los propietarios a reformar el inmueble para que se reduzcan las emisiones de CO2.

Ahora bien, la segunda batería de medidas recula en sus primeros pasos. Los particulares podrán decidir qué hacer con su vivienda, aunque consuma mucha energía.

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Si bien, la Comisión ya no impondrá la normativa, sí trabajará para promover la rehabilitación energética de aquellos edificios menos eficientes. Lo hará a través de los edificios nuevos, para los que propone que sean neutros a partir de 2030 en emisiones de carbono. Para aprovechar el potencial de una acción más rápida en el sector público, todos los edificios públicos nuevos deben ser neutros en emisiones de carbono a la atmósfera a partir de 2027.

Según explican, “esta medida garantizará que los Estados miembros sigan dando ejemplo mediante la mejora de la eficiencia energética de los edificios en sus ámbitos de competencia y conserven, al mismo tiempo, la flexibilidad en cuanto a la elección de las medidas”.

Los edificios son responsables de más de un tercio de las emisiones de CO2 de la UE y del 40% del consumo energético de los veintisiete países miembros. “La oleada de renovación se centra en garantizar que los edificios europeos sean más eficientes desde el punto de vista energético, menos intensivos en carbono durante su ciclo de vida y más sostenibles”, según dicta la Unión Europea en el informe publicado.

Por esta razón, dicen que "para 2025, todos los certificados energéticos deben basarse en una escala armonizada de la A a la G" y "los planes nacionales de renovación de edificios se integrarán completamente en los planes nacionales de energía y clima". De hecho, se estima que una casa con la letra energética G consume de media unas 10 veces más de energía que un edificio de cero emisiones.

"Bruselas no le dirá que no puede vender su casa si no se renueva y ningún burócrata de Bruselas confiscará su casa si no se renueva”, ha afirmado el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans. “Nuestra propuesta no contiene ninguna prohibición de venta o alquiler para edificios con una letra G, es decir, para el 15% de los edificios identificados con peor eficiencia energética en cada país”.

"Estimular las reformas de casa y otros edificios apoya la recuperación económica y genera nuevas oportunidades de empleo. Las reformas enfocadas a la eficiencia energética permiten pagar una factura de la luz más baja y al final la inversión merece la pena", ha concluido el vicepresidente.

Puede consultarse el documento completo proporcionado por la Comisión Europea aquí.