Utoppion, el metaverso español, con terrenos especializados entre 2.000 y 20.000 euros

Uttopion es el primer metaverso sin barreras. Es lo que apuntan sus creadores en su web, la puerta a la parcela virtual, un espacio que pretende funcionar como el mundo real. Esa podría ser, antes de nada, la definición de metaverso: “Un espacio virtual en el que se recrean situaciones reales o ficticias para que las personas puedan disfrutar de nuevas experiencias”.

Con todo lo complejo del concepto, este meta-lugar no puede entenderse –como el terrenal– sin el dinero. El metaverso español, Utoppion, ha iniciado este mes su etapa de comercialización. Entre 2.000 y 20.000 euros es lo que te puede costar tener un terreno en este universo. Precio solo disponible en preventa. Ahora bien, la estrategia para atraer al usuario es ofrecer a sus ‘yos’ virtuales de manera gratuita (y por el momento) una casa que habitar y proyección de crecimiento.

Según publicó CNBC, durante 2021 la venta de inmuebles en el metaverso alcanzó los 500 millones de dólares (444 millones de euros) en todo el mundo. El mismo informe, elaborado por MetaMetric Solutions en base a las cuatro plataformas virtuales más importantes de la actualidad, indica que solo en enero las ventas alcanzaron los 85 millones de dólares (75 millones de euros) y se prevé que, si se mantiene la tendencia, se llegue a 1.000 millones de dólares (888 millones de euros) a lo largo del año.

“Nuestra misión –explica Soraya Cadalso, cofundadora de la plataforma– es crear un entorno virtual para ayudar a uttopians [usuarios], metastreamers [creadores de contenido] y a marcas a conectar con su comunidad en un espacio virtual que se adquiere como NFT y puede ser totalmente personalizable”.

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Lo de los NFT’s también tiene su definición. Las siglas se desglosan como ‘non-fungible token’; en español, token no fungible. Es decir, es un activo digital que no puede consumirse ni sustituirse. Llevando el NFT al metaverso, se comprende que éste –el universo propio y personalizado– funciona a través de un certificado digital de autenticidad. Es ahí donde se desarrolla el mundo, pero no hay dos mundos iguales. Todo esto lleva a registros de los movimientos con tecnología blockchain (que guarda datos, fechas y valores) y especulación (por eso de los ‘cibercompradores’).

No obstante, este nuevo concepto permite construir una réplica de tu negocio, vender productos digitales o hacer eventos destinados al consumo y disfrute de los avatares. De esta forma, estos personajes –versiones virtuales de lo humano– se mueven por distintos espacios. Musichood o Sportsvilla son ejemplo de ello, creados para el sector de la música y los deportes respectivamente. A la venta quedan 500 terrenos de cada espacio, número de plazas inferior al de las solicitudes.

Además, dentro de cada espacio hay distintos tipos adquiribles. Content Terra, para generar contenido; Art Terra, para conceptos de arte; Delivery Terra, para servicios de ‘delivery’; Branding Terra, para acciones de marca y marketing; Finance Terra, para productos financieros, bancos y criptos e Insurance Terra, para seguros. Los nombres resultan descriptivos para el producto que se vende, aunque también existe Shop Terra, para cualquier tipo de tienda y Joker Terra, con terrenos exclusivos dedicados solo a inversores.

“Que cada terreno tenga una actividad a explotar tiene sentido y es que, el metaverso, dentro de sus posibilidades casi infinitas, tenga un orden”, explica Cadalso.

El metaverso no dista tanto del real-verso. Por eso, hay que seguir pagando por los suelos y sus licencias, entre otras cosas. Por el momento, según cifras que aporta la plataforma, Uttopion ha cerrado encuentros con 1.000 interesados en los 1.000 terrenos disponibles. Los propietarios poseen, ahora, un trozo de Terra, un NFT ERC-721 con un código único garantizado por un contrato digital inteligente. “Al ser tu propiedad, puedes explotarlo, alquilarlo o venderlo respetando los términos y condiciones”, apuntan desde la compañía.

Acciones, todas, que pueden hacerse desde el ordenador o un teléfono móvil, ya que lo que tratan es “romper las barreras”, también las de la accesibilidad.