Consejos para la construcción de una nave industrial

En la actualidad, la construcción de naves industriales solo se puede realizar en sitios especializados y autorizados para ello, es decir, en un polígono industrial. Estos espacios destinados a este uso son autorizados por los ayuntamientos y administraciones públicas, con especificaciones que deben de cumplir la construcción de las mismas. Es imprescindible  que tengan servicios comunes como: suministro de agua, energía eléctrica, red telefónica y buenas comunicaciones para el transporte. La compra o el alquiler de una nave industrial es la opción más habitual en la mayoría de empresas, pero hay otras que prefieren comprar un terreno o suelo industrial para construir una nave que responda exactamente a sus necesidades. A menudo, la empresa adquiere el terreno, y desarrolla la construcción en diferentes fases, que le permiten adaptar las instalaciones a requerimientos futuros, y a la vez realizar la inversión de forma progresiva. Una vez la empresa decide optar por la adquisición de un terreno para construir el tipo de nave que necesita, debe tener en cuenta diferentes factores.

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El tamaño del terreno

Conviene tener en cuenta antes de comenzar, el tamaño que queremos que tenga. Este es un factor que hay que calcular con proyección de futuro. Es decir, tendríamos que poder cubrir las necesidades de espacio y crecimiento más allá del período de amortización de la inversión en terreno y en construcción de la nave. Debemos considerar todo el espacio que necesitemos para oficinas, almacenaje, producción y espacios que quizá necesitemos para parkings, etc.
Por otro lado, la inversión en el acondicionamiento de nuestra nave industrial también es muy importante. Necesitamos tener una valoración detallada del proyecto. Exclusivamente con la nave no nos podemos poner a funcionar. Dependiendo de a que dediquemos nuestro negocio hay que acondicionarla acorde al mismo. Hay que tener presente factores como: adquisición de maquinaria, equipamiento antiincendios, sistemas de seguridad, ventilación, instalaciones de suministros…

La localización de la nave

Evidentemente, necesitamos un lugar adecuado, que nos permita realizar envíos y recibir nuestros suministros rápidos. Así reduciremos costes y posibles contratiempos. Hay que tener en cuenta las comunicaciones y vías de transporte  que necesitamos para la actividad que lleva a cabo la empresa, ya sea para el abastecimiento de materias primas, proximidad a clientes o distribución.
Además, dependiendo de la localización tendremos un precio por metro cuadrado, que variará si está cerca o lejos de las ciudades. En general, las localizaciones menos masificadas y alejadas de la capital suelen tener precios más económicos, y a la vez más disponibilidad de terreno.
También es importante que nos informemos bien de las políticas municipales y normativas aplicables de la zona donde queremos adquirir el terreno, ya que a veces pueden condicionar la actividad que se desarrolla.

Material de construcción, diseño y certificados

Tendremos que decidir también que tipo de material de construcción vamos a utilizar. Si optamos por una nave de estructura de hormigón o bien metálica, o el tipo de cubierta. Sobre el diseño interior, tiene que optimizarse al máximo para favorecer la logística, teniendo en cuenta la ubicación de las materias primas y espacios de almacenaje, la maquinaria y las vías de acceso para la recepción y expedición de mercancías. Otro factor importante son los certificados energéticos. En el caso de alquiler de una nave debemos solicitarlo al propietario. En caso de que nosotros la construyamos, debemos hacer el certificado a la conclusión de la misma.

La ejecución del proyecto

Tendremos que encargar el proyecto de construcción a una ingeniería a la que habrá que proporcionarle toda la información posible sobre la actividad que queremos llevar a cabo y nuestros requerimientos específicos. Hay que realizar un estudio geotécnico del terreno, también designar el diseño de accesos a la nave tanto para personas como para vehículo, o  tener en cuenta los cerramientos más recomendables según el tipo de actividad o los materiales que se tengan que almacenar. También hay que tener en cuenta la iluminación y los sistemas de ventilación que se instalarán. La actividad de la nave determinará en la mayoría de casos cuál es la mejor opción para cada uno de los casos.

En definitiva, un proyecto de construcción de una nave industrial suele hacerse con una visión a medio y largo plazo, por lo tanto será esencial tener todos estos factores en cuenta previamente para que nuestra construcción tenga una vida útil y reducir al máximo los costes por mantenimiento y conservación de la misma.